Ay de mí todo
Ay de mí todo
¡Ay de mí todo!
Todo en mí, entorpecido y alegre
mientras te beso a borbotones.
Todo en mí es ahora y completo:
en mí tu delgadez de hierba, tu mordida exacta,
tu boca como bisagra, como mariposa:
En mi saliva tu saliva toda. Tú en lava,
tú en abeja, íntegra, suficiente.
¡Con esta fuerza de tormenta
mi aliento se entrega a ti, para ti
como una espiga de fuego
en su primigenio baile de reptil!
¡Ay de mí si este día acaba!
¡Ay de mí si el embrujo mengua, si la noche vence,
si se duermen las ternuras en la sombra!
¡Ay de mí si en este abrazo extenso
nos acecha un bostezo o la cordura!
poesía y prosa rafael velásquez stanbury